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Cada día con mayor frecuencia se oye hablar de la meditación y de los innumerables beneficios que tiene. Todos conocemos a gente que medita o ha realizado un curso de mindfulness. Cada día está más metido en cualquier ámbito sea cuál sea este (deportivo, empresarial, escolar, coaching, etc.).  

 

La meditación nos proporciona mayor consciencia, creatividad, estimula y refuerza las zonas del cerebro asignadas a la felicidad, la alegría y refuerza el sistema inmunológico al bajar la hormona de estrés en sangre, entre otras ventajas. Todo esto tiene su explicación fisiológica y los beneficios de la meditación están científicamente probados.

Los beneficios de la meditación

Cada persona es diferente y por lo tanto tiene unas necesidades y objetivos diferentes por lo que los beneficios también lo serán. Algunos de los objetivos más comunes son:

  • Mejora la salud mental y física.
  • Mejorando el sistema inmunológico.
  • Desarrolla la inteligencia emocional y la empatía.
  • Mejora la concentración y por lo tanto la memoria.
  • Alivia el estrés, la ansiedad y la depresión.
  • Reduce la presión sanguínea.
  • Aumenta la felicidad.
  • Desarrolla la consciencia de unidad con el resto.
  • Consigue un estado de paz acallando la mente y liberándola de las preocupaciones diarias.
  • Fomenta la creatividad.
  • Incrementa las capacidades intelectuales.

 

Técnicas para meditar

Existen diversas técnicas para meditar. Pero la base de todas ellas y por donde te recomiendo empezar es poniendo toda la atención en el aire que pasa por los orificios nasales, en la sensación del tacto del aire, en la diferencia de temperatura del mismo al inhalar y el calor al exhalar, en cómo pasa por la garganta, la tráquea y llena tus pulmones expandiéndolos y haciendo que se eleve tu pecho. Percibe las mismas sensaciones al exhalar. 

Puedes utiliza un objeto, como una vela, un mandala, una flor, un paisaje, el agua, el fuego, etc. de manera que la atención se centre en este objeto. Tu mirada debe permanecer desenfocada. 

 

Consejos para meditar 

Elige un momento concreto del día para meditar con regularidad. Lo ideal es al despertar o antes de acostarse.

Acondiciona una sala de tu casa donde dispongas de amplitud e intimidad. Procura que sea un espacio limpio, con pocas cosas, aireado, que te inspire calma y serenidad.

Se puede meditar en cualquier postura, pero la postura de loto es la más indicada u otra que te resulte agradable, como sentado sobre una sill o sobre un cojín. La columna debe quedar erguida y alargada.

Usa ropa cómoda, ligera y que te permita respirar sin opresión y estar cómod@. 

Mientras prestas atención a la técnica elegida por tu mente cruzarán un sinfín de pensamientos. No quieras evitarlos. Deja que pasen, como la corriente de un río, obsérvalos y déjalos ir. Lo importante es que no retengas ninguno, que no te identifiques con ninguno. Que observes los pensamientos como en una pantalla mental de cine sin hacer juicios. Si vas tras uno sin darte cuenta, simplemente regresa al estado de concentración. Entiende que esto es parte del proceso. Y que por muchos pensamientos que vengan con el simple hecho de» intentar meditar», ya estarás meditando.

El sonido es una de las maneras más sencillas para entrar en el estado meditativo. Si la respiración o cualquier otro método te resulta incómodo, molesto, aburrido o te requiere demasiada fuerza de voluntad, prueba a poner  música que te inspire y te induzca a la concentración, como por ejemplo los cuencos tibetanos. Otra fórmula es recitar mantras. Puedes comenzar con el famoso “Om”. Es muy sencillo y transporta fácilmente a un estado de concentración, meditación y unión.

Para notar los beneficios de la meditación es necesaria una rutina de una semana o un mes.

La meditación puede complementarse con la práctica de yoga. Beneficios del Yoga. (Leer articulo). 

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